El paso de Memphis Depay por Corinthians sigue dando que hablar, aunque esta vez por un suceso fuera del rectángulo de juego. En el último duelo por el Brasileiraoante Flamengo, que terminó en empate 1-1, el ex Barcelona y Atlético de Madrid protagonizó una secuencia que rozó lo bizarro. Tras salir reemplazado por una molestia física en el primer tiempo, regresó al banco de suplentes en el complemento y, a la vista de todas las cámaras, atendió una llamada telefónica que duró varios minutos hasta que el personal del club lo obligó a guardar el dispositivo. La imagen se viralizó al instante, despertando la bronca de una "torcida" que ya viene mirando de reojo al neerlandés por su altísimo contrato en medio de la crisis financiera del club.
Ante el revuelo generado, Depay utilizó sus redes sociales para ensayar una defensa técnica. El atacante aseguró que su actitud no fue una desatención al juego, sino una necesidad médica urgente. Según su descargo, la llamada tenía como único propósito comunicarse con el personal médico en los Países Bajos para evaluar su lesión en ese preciso momento. Además, aclaró que decidió salir al banco para mostrar apoyo a sus compañeros cuando tranquilamente podría haberse quedado resguardado en el vestuario, enfatizando que él también se siente molesto por no haber conseguido la victoria.
Sin embargo, el conflicto con Memphis trasciende lo que pasa en su celular, ya que el contexto en el "Timao" es actualmente difícil. El holandés percibe un salario anual de 13 millones de euros, una cifra que choca de frente con la delicada situación económica de la institución. A esto se le suma un rendimiento deportivo que todavía no despega: en lo que va de este 2026, apenas pudo gritar un gol en siete presentaciones, estadísticas muy pobres para el jugador que llegó con cartel de salvador.
Días atrás, el propio futbolista ya había disparado contra la prensa y parte de la afición, sugiriendo que mucha gente juega en contra del éxito del Corinthians y que a algunos sectores les cuesta aceptar la llegada de una personalidad como la suya. Con el equipo necesitado de triunfos para escalar en el Brasileirao, este malentendido entre la estrella y su gente parece ser el obstáculo más difícil de superar en una relación que, por ahora, suma más polémicas que alegrías en la red.